Las juventudes plantan bandera en el Senado: “Modificar la Ley de Tierras es un despojo a nuestra soberanía y a la Pacha Mama”

En el marco del debate por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsada por el Gobierno nacional, movimientos juveniles alzaron su voz contra lo que consideran un plan sistemático de entrega del territorio. Advierten que liberar la venta de tierras a capitales extranjeros no solo vulnera las fronteras, sino que destruye los bienes comunes y el futuro de la Madre Tierra.

El debate en la comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la Nación por el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada encendió las alarmas de una generación que se niega a ver rematado su futuro. Con el dictamen de mayoría ya firmado por las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General, diversos colectivos de juventudes, acompañados por referentes históricos de los derechos humanos como Ernesto Alonso (secretario de derechos humanos del CECIM e integrante de la CPM), se unieron en un grito unificado: la soberanía nacional y la sostenibilidad de la Pacha Mama están en peligro inminente.

La actual Ley de Tierras, vigente desde 2011, actúa como un escudo protector: pone un límite del 15% a la titularidad de tierras rurales en manos extranjeras y prohíbe tajantemente la venta en zonas con recursos estratégicos como áreas de fronteras, ríos, glaciares y lagos. El nuevo proyecto oficialista busca eliminar estas restricciones para facilitar el ingreso de capitales privados extranjeros. Para los movimientos estudiantiles y ambientales, esto representa una vía libre para la entrega de más de 20 millones de hectáreas.

El grito de una generación por los bienes comunes

“Todo lo que escasea en el planeta lo tenemos en Argentina, y es todo lo que necesitan las grandes potencias” advierten desde los sectores que resisten la reforma. Las juventudes denuncian que la entrega de recursos clave como el agua dulce, el litoral marítimo y zonas de frontera beneficia a corporaciones transnacionales y magnates tecnológicos que operan por encima de los propios Estados. No se trata solo de un debate legal o económico; es la defensa de la vida misma y de la biodiversidad que sostiene nuestra tierra.

Desde los movimientos juveniles se resalta que mercantilizar los glaciares y las fuentes de agua es un atentado directo contra el equilibrio de la Pacha Mama, acelerando la crisis climática en pos de ganancias extranjeras.

Un llamado a la memoria y a la acción

Para quienes sostienen este reclamo, la defensa del mapa nacional está conectada con la historia de lucha del pueblo argentino. Ernesto Alonso, ex combatiente de Malvinas, respaldó con fuerza la preocupación de los jóvenes al recordar cómo Gran Bretaña multiplicó por 23 los territorios usurpados tras el conflicto de 1982. Las juventudes retoman este legado histórico, alertando que proyectos de este tipo amenazan la gobernanza del territorio y abren la puerta a una intervención directa sobre zonas clave como Tierra del Fuego y su proyección antártica.

Frente a este escenario, los colectivos juveniles proponen pasar a la acción directa y exigir respuestas a la dirigencia política. Han lanzado campañas para interpelar cara a cara a los senadores de cada provincia (como Maximiliano Abad por Buenos Aires, o Flavio Fama por Catamarca, entre otros miembros del plenario) para que expliciten ante la sociedad si van a votar a favor de la entrega o si van a defender los bienes que pertenecen a todo el pueblo y a las futuras generaciones.

Las juventudes lo tienen claro: sin políticas soberanas que cuiden la tierra y protejan lo que es de todos, no hay futuro posible. La resistencia en las calles y en las redes ya comenzó, bajo una premisa que no negocian: la Patria y la Pacha Mama no se venden.